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| Las mujeres que enamoraron a Stieg Larsson |
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| Gatocpardo | |
| 29 de septiembre de 2009 | |
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Son tres y se les atribuye que la trilogía Millenium haya alcanzado ventas cercanas a los 15 millones de ejemplares en 40 países. Una cifra que este año podría convertir a su autor, quien falleció de un infarto en noviembre del 2004, en el escritor de mayor venta en el mundo. Durante la pasada Feria del Libro de Bogotá la obra del periodista sueco Stieg Larsson, que le rinde honores al feminismo, la ética, el periodismo y la informática, completó su tercera entrega con La reina en el palacio de las corrientes de aire. Una hiistoria que comenzó con 'Los hombres que no amaban a las mujeres' y luego tomaría más fuerza con 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina'. Tanto aspaviento de afecto o, por decirlo ya, de ‘larssomanía’ no es más que el resultado de una exquisita trama. Una novela policiaca, puesta en una licuadora sueca con otros ingredientes y con personajes que no necesitan de capa y poderes sobrenaturales para convertirse en héroes. Como es el caso de Mikael Blomkvist, periodista investigativo y alma de Millennium, una revista dedicada a sacar a la luz los trapos sucios del mundo de la política y las finanzas, y Lisbeth Salander, una hacker o “científica informática” de 25 años capaz de ingresar ilegalmente en cualquier computador. Mientras Blomkvist es el alter ego de Larsson: enemigo de los ultraderechistas y los grupos de mafiosos rusos; Salander –tal como la retratan: independiente, violenta, bisexual, con una estética gótica y un cuerpo ataviado de piercings y tatuajes– es la nueva heroína del siglo XXI. Una versión ultramoderna de Pippi Calzaslargas, personaje literario sueco ejemplo del movimiento feminista desde 1940. Ambos personajes se encuentran desde Los hombres que no amaban a las mujeres , cuando un anciano millonario contacta a Mikael para que investigue la desaparición de su sobrina Harriet Vanger, quien se esfumó hace 36 años y aún es un misterio si fue secuestrada o asesinada. A cambio el acaudalado industrial le sumnistrará al periodista el dinero para salvar a Millennium de la crisis y algunos secretos para poner tras las rejas a Wennerström, un estafador del sector financiero que empleó fondos públicos destinados a inversiones en Polonia para el tráfico de armas. La pareja tendrá que reunir las pocas pistas que quedaron de aquella época para desenmarañar el extraño caso y tirar de algún cabo suelto. La hacker usará todos sus conocimientos tecnológicos para hallar dentro de la guerra interna de la familia Vanger al autor del crimen, ayudada de programas de hacking, cámaras ocultas y un equipo de activistas informáticos. ‘Chuzará’ teléfonos, computadores, correos electrónicos y espiará con cámara de video. Mikael hará de sabueso y entregará a la policía un interminable rosario de delitos que no lograron esclarecer o, sencillamente, siempre ignoraron su existencia. Salander al mismo tiempo, tentada por el odio y el ansia de venganza, pondrá a padecer a sus feroces enemigos que además de destrozarle la vida han estado a punto de matarla. La trama va desvelando, entre delitos, asesinatos y perversiones sexuales cómo la mayoría de los hombres maltratan a las mujeres. Los protagonistas desde sus profesiones afianzarán su compromiso con lo correcto o lo incorrecto y deberán evitar renunciar a principios éticos y su compostura moral. Una heroína bajo sospecha Larsson a través de Lisbeth Salander colorea esta saga con el mundo de los hackers, específicamente con la vertiente de los cyberpunk, adolescentes retraídos, y tildados de “raros” o de “locos”, porque viven dentro de una burbuja en la que importa solo la defensa de los derechos y libertades civiles en el ciberespacio. Salander sueña con un Apple PowerBook G4 y siempre lleva consigo una Palm Tungsten T3, juguetes que le sirven para hurgar en la intimidad de los demás personajes y hacer justicia por su propia cuenta. El autor encontró en el hacktivismo, una fuente para armar –como un erizo– a la mujer moderna. El hombre que luchó por ellas La prematura muerte de Larsson, poco después de entregar a su editor el manuscrito del último volumen de la trilogía, lo ha engradecido en su país al estatus de héroe. El periodista, editor jefe de la revista cultural sueca Expo, dedicó su oficio a luchar contra la extrema derecha racista y el fanatismo religioso. Sin embargo, sería esta devoción al trabajo, con agotadoras jornadas de 21 horas y el consumo de unos 70 cigarillos diarios y comida rápida, la que por desgracia lo condujo a trenzar como un pez su propia muerte. Larsson iba a destinar las regalías de uno de sus libros a una fundación para combatir la violencia contra las mujeres, pero al morir ni siquiera la viuda, Eva Gabrielsson, ha tenido beneficio económico. Por no haberse casado, el fruto de su pluma lo reciben su padre y su hermano, con los que siempre tuvo una relación muy lejana. Comentarios (0)
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Al abrir la puerta
Las mujeres que enamoraron a Stieg Larsson | Las mujeres que enamoraron a Stieg Larsson |
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| Gatocpardo | |
| 29 de septiembre de 2009 | |
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Son tres y se les atribuye que la trilogía Millenium haya alcanzado ventas cercanas a los 15 millones de ejemplares en 40 países. Una cifra que este año podría convertir a su autor, quien falleció de un infarto en noviembre del 2004, en el escritor de mayor venta en el mundo. Durante la pasada Feria del Libro de Bogotá la obra del periodista sueco Stieg Larsson, que le rinde honores al feminismo, la ética, el periodismo y la informática, completó su tercera entrega con La reina en el palacio de las corrientes de aire. Una hiistoria que comenzó con 'Los hombres que no amaban a las mujeres' y luego tomaría más fuerza con 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina'. Tanto aspaviento de afecto o, por decirlo ya, de ‘larssomanía’ no es más que el resultado de una exquisita trama. Una novela policiaca, puesta en una licuadora sueca con otros ingredientes y con personajes que no necesitan de capa y poderes sobrenaturales para convertirse en héroes. Como es el caso de Mikael Blomkvist, periodista investigativo y alma de Millennium, una revista dedicada a sacar a la luz los trapos sucios del mundo de la política y las finanzas, y Lisbeth Salander, una hacker o “científica informática” de 25 años capaz de ingresar ilegalmente en cualquier computador. Mientras Blomkvist es el alter ego de Larsson: enemigo de los ultraderechistas y los grupos de mafiosos rusos; Salander –tal como la retratan: independiente, violenta, bisexual, con una estética gótica y un cuerpo ataviado de piercings y tatuajes– es la nueva heroína del siglo XXI. Una versión ultramoderna de Pippi Calzaslargas, personaje literario sueco ejemplo del movimiento feminista desde 1940. Ambos personajes se encuentran desde Los hombres que no amaban a las mujeres , cuando un anciano millonario contacta a Mikael para que investigue la desaparición de su sobrina Harriet Vanger, quien se esfumó hace 36 años y aún es un misterio si fue secuestrada o asesinada. A cambio el acaudalado industrial le sumnistrará al periodista el dinero para salvar a Millennium de la crisis y algunos secretos para poner tras las rejas a Wennerström, un estafador del sector financiero que empleó fondos públicos destinados a inversiones en Polonia para el tráfico de armas. La pareja tendrá que reunir las pocas pistas que quedaron de aquella época para desenmarañar el extraño caso y tirar de algún cabo suelto. La hacker usará todos sus conocimientos tecnológicos para hallar dentro de la guerra interna de la familia Vanger al autor del crimen, ayudada de programas de hacking, cámaras ocultas y un equipo de activistas informáticos. ‘Chuzará’ teléfonos, computadores, correos electrónicos y espiará con cámara de video. Mikael hará de sabueso y entregará a la policía un interminable rosario de delitos que no lograron esclarecer o, sencillamente, siempre ignoraron su existencia. Salander al mismo tiempo, tentada por el odio y el ansia de venganza, pondrá a padecer a sus feroces enemigos que además de destrozarle la vida han estado a punto de matarla. La trama va desvelando, entre delitos, asesinatos y perversiones sexuales cómo la mayoría de los hombres maltratan a las mujeres. Los protagonistas desde sus profesiones afianzarán su compromiso con lo correcto o lo incorrecto y deberán evitar renunciar a principios éticos y su compostura moral. Una heroína bajo sospecha Larsson a través de Lisbeth Salander colorea esta saga con el mundo de los hackers, específicamente con la vertiente de los cyberpunk, adolescentes retraídos, y tildados de “raros” o de “locos”, porque viven dentro de una burbuja en la que importa solo la defensa de los derechos y libertades civiles en el ciberespacio. Salander sueña con un Apple PowerBook G4 y siempre lleva consigo una Palm Tungsten T3, juguetes que le sirven para hurgar en la intimidad de los demás personajes y hacer justicia por su propia cuenta. El autor encontró en el hacktivismo, una fuente para armar –como un erizo– a la mujer moderna. El hombre que luchó por ellas La prematura muerte de Larsson, poco después de entregar a su editor el manuscrito del último volumen de la trilogía, lo ha engradecido en su país al estatus de héroe. El periodista, editor jefe de la revista cultural sueca Expo, dedicó su oficio a luchar contra la extrema derecha racista y el fanatismo religioso. Sin embargo, sería esta devoción al trabajo, con agotadoras jornadas de 21 horas y el consumo de unos 70 cigarillos diarios y comida rápida, la que por desgracia lo condujo a trenzar como un pez su propia muerte. Larsson iba a destinar las regalías de uno de sus libros a una fundación para combatir la violencia contra las mujeres, pero al morir ni siquiera la viuda, Eva Gabrielsson, ha tenido beneficio económico. Por no haberse casado, el fruto de su pluma lo reciben su padre y su hermano, con los que siempre tuvo una relación muy lejana. Comentarios (0)
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