El hombre implicado, Amel Rico Gamboa, se movilizaba en una bicicleta la tarde del 19 de febrero, cuando encontró a una mujer caminando por un calle desolada. Rico Gamboa la intimidó con un arma de fulminantes que había comprado para su hijo, hasta que la joven no tuvo otra salida que entregarle el bolso.
Rico Gamboa, quien tenía como oficio cuidar carros en el sector, fue llevado a audiencia pública donde aceptó haber cometido el delito. Aunque el hurto se hizo con un arma de juguete, eso no impidió que le aplicaran todo el peso de la ley.
"La víctima no sabía que era de juguete y por eso se produjo el temor fundado sobre el arma, lo que configura la violencia" afirmó su defensor Carlos Rodríguez. Por su parte el juez al leer la sentencia impuso una condena de 24 meses y 15 días de prisión.
Aunque el confeso delincuente aceptó cargos y se comprometío a devolverle a la víctima los 32 mil pesos que le había robado, el juez le negó el pago de la pena en su domicilio debido a que tiene dos condenas vigentes una de 22 años por homicidio y otra de cinco meses por hurto.
Al preguntarle de quien era el arma, Amel Rico no quiso responder, pero su abogado si lo hizo: "La verdad si la tenía para el niño (para su propio hijo), pero cuando él la utilizó, ni siquiera su esposa sabia que la iba a utilizar con ese fin".
La defensa afirmo que el hombre realizó el robo para pagar los exámenes médicos de su esposa que se encontraba embarazada, pero ahora la justicia debe definir si se suman sus tres condenas que darían 24 años y cinco meses de prisión o si se hace una reevaluación que le permitiría una disminución del total de la pena.
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