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Página 1 de 3 Dos párrafos más adelante el militar francés confiesa que ha perdido prácticamente todo el patriotismo que le quedaba y en cuanto a la religión, “(...) que Dios me perdone, no ocupa ni uno entre un millón de todos los pensamientos que cada hora ocupan la mente de los hombres (...)”.
En el colofón de su nota el soldado le promete a su amada seguir hasta el final, así este sea amargo o dulce, y le pide que lo espere hasta que la tormenta (la guerra) termine, según los libros de Historia, hasta el 11 de noviembre de 1918.
En la categoría de cartas de despedida la que más llama la atención es la que le escribió Ernesto ‘Che’ Guevara a Fidel Castro, después del éxito de la revolución y para despedirse antes irse a Argentina. Con su salida, Castro por fin se quedaba con todo el poder sobre la isla.
“Hoy todo tiene un tono menos dramático porque somos más maduros, pero el hecho se repite. Siento que he cumplido la parte de mi deber que me ataba a la revolución cubana en su territorio y me despido de ti, de los compañeros, y de tu pueblo, que ya es mío”, anotó después de párrafos con una mezcla de alegría y dolor; pues en Cuba el ‘Che’ dejaba lo más puro de sus esperanzas como constructor revolucionario.
El abatimiento reluce cuando hace formal las renuncias de sus cargos en la dirección del partido, de su puesto de ministro y del grado de comandante. “También de mi condición de cubano. Ahora nada legal me ata a Cuba, sólo lazos de otra clase que no se pueden romper como los nombramientos”.
El ‘Che’ comienza a recordar cuando conoció a Castro en la casa de María Antonia y de la tensión previa a la revolución que fraguaron ambos desde Sierra Maestra y en la que no desconocían que cualquiera de los dos podía encontrar la muerte. Tras varias páginas de memorias en la isla, el revolucionario argentino dice que se va sin dejarle nada a nadie, por la convicción de que nada les faltará.
“No dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena; me alegro que así sea. Que no pido nada para ellos, pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse”. Finalmente se despide fervoroso y confiado en que el socialismo triunfará siempre y que el único lema que tanto él como Fidel Castro deben trazarse es ¡Patria o Muerte!
Otra nota de despedida fue la del explorador británico Robert Scott a Inglaterra antes de morir en el Polo Sur. Probablemente esta comunicación fue escrita a fines del mes de marzo de 1912. El explorador famoso por sus expediciones a la Antártida a bordo del Discovery y del Terra Nova falleció tras iniciar el regreso del Polo Sur.
Él y sus hombres no encontraron más que penurias en el regreso, y la posibilidad de morir por cansancio estuvieron siempre presente en sus mentes hasta que las circunstancias hicieron de ésta una realidad inevitable.
Consciente de su suerte y la de su gente, Scott escribió una nota al pueblo de Inglaterra explicando el porqué de su fracaso: “Las causas del desastre no son debidas a una organización defectuosa de la expedición, sino a la mala suerte en todos los riesgos que teníamos que correr”, refiriéndose exactamente a la pérdida de los ponys ocurrida en marzo de 1911 que los obligó a llevar una cantidad de víveres menor a la prevista; al mal tiempo en la ida, sobretodo la larga tormenta; y a la nieve blanda en las regiones inferiores del glaciar.
“A buen tiempo el glaciar Beardmore no es difícil de atravesar- anotó el capitán Scott-; pero en nuestro regreso no tuvimos una sola jornada realmente buena y la enfermedad de nuestro compañero (Edgar Evans) agravó aún más la situación”. Sufrió una conmoción cerebral y murió.
Resignado y dolido comenta que las dolencias de su equipo que además de las enfermedades tienen solo víveres para dos días y combustible para una sola comida. “Estamos débiles, apenas puedo escribir. Sin embargo no lamento haber emprendido esta expedición: en ella se demuestra la resistencia de los ingleses, su espíritu solidario, y prueba de cómo saben mirar la muerte con tanto valor, tanto hoy como ayer”, aseguró.
El famoso explorador británico dijo en misiva que si las cosas se han vuelto contra ellos, quiere quejarse. Remata diciendo que le gustaría tener una historia que contar sobre la fortaleza, resistencia y valor de sus compañeros que removiera el corazón de todos los ingleses. Sin embargo, acota que “estas torpes notas” y sus cuerpos muertos, la contarán…
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