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¿De qué le sirve al país que el presidente Uribe tenga 84 por ciento de popularidad, si el Estado colombiano está llegando a un punto de no retorno? Los colombianos seguimos comiendo de imagen y los acontecimientos de los últimos días así lo demuestran.
La presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutíerrez, investigada por la Corte Suprema, y quien participó de la idea, por demás horrorosa, de conformar una comisión para reemplazar a la Corte Suprema y juzgar a los ‘para-políticos’, y no pasa nada.
Una contundente revelación sobre cómo el Gobierno consiguió la aprobación de la reelección a cambio de prebendas burocráticas y que dejaría en el aire el segundo mandato presidencial, y no pasa nada.
El primo del Presidente, el ex senador Mario Uribe, con orden de captura acusado de vínculos con la delincuencia, buscó asilo en Costa Rica, según él porque el Estado que su familiar dirige no le otorga garantías de justicia, y no pasa nada.
Los hechos son elocuentes, pero nadie responde a la contundencia de los acontecimientos. El presidente Uribe se abstiene de responder en cada caso y lo únicop que argumenta es que “eso no ocurrió en mi Gobierno”. Puede que no, pero todos los implicados lo apoyaron para mantenerse en la Casa de Nariño cuatro años más, después de concluir su primer mandato en el 2006.
Y ahora el caballito de batalla de los defensores del Gobierno será lo que algunos llaman ya la ‘Farco-política’, es decir, las relaciones de algunos políticos con la guerrilla de las Farc, como si los contactos con delincuentes, sin importar su nombre, no fuera suficiente para sembrar dudas sobre la transparencia de aquellos que llamamos “padres de la patria”.
Todo con base en el computador de Raúl Reyes, que según el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, contiene lo necesario para sacar a la luz a los dirigentes políticos relacionados con este grupo terrorista. ¿Pataleo de ahogado? No lo dude.
Mientras tanto, la institucionalidad se desangra y nadie toma una acción radical al respecto. No se trata de tomar las armas, pues mucha sangre se ha derramado ya. Se trata de defender el Estado y sanearlo de tanta porquería a través de los mecanismos que contempla la Constitución y la Ley. Aquellos que la defienden que no den el brazo a torcer, ante la pinza que intenta ahogar el Estado.
Colombianos: No firmen para apoyar el tercer mandato de Uribe, porque él no es Colombia y el uribismo se acaba el 7 de agosto de 2010. Firmemos para apoyar la vida centenaria de esta democracia carcomida por la indiferencia de todos.
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Buen escrito Sanabria.