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Especial sobre blogs y libertad de prensa Opinan sobre el tema Hernán Rincón, vicepresidente de Microsoft para Latinoamérica; Darío Restrepo, director Citytv; Nicolás Cuellar, columnista de la Generación Invisible desde Argentina; Lucia Esparza, jefe de emisión Citytv; Juan Manuel Ruiz , subdirector Radiosucesos RCN; el ex fiscal Alfonso Gómez Méndez y David Castiglioni, gerente de Digital Advertising Solutions de Microsoft Latinoamérica.
Periodistas: Marce Rojas y Juan José Posada |
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| La mujer del Presidente |
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| Nicolás Cuellar - Argentina | |
| 01 de noviembre de 2007 | |
En medio de unas elecciones llenas de irregularidades, la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner fue elegida como la próxima presidente de Argentina. La oposición habla de una estrategia para perpetuarse en el poder. El análisis de Nicolas Cuellar desde Buenos Aires.
--- Desde que se lanzó como candidata presidencial, Cristina Fernández de Kirchner, lideró todas las encuestas. Era tal la confianza y la seguridad de que ella sería la nueva presidenta del país gaucho que algunos medios internacionales se lanzaron semanas antes a confirmar una noticia que ocurriría en el futuro cercano. “De primera dama a presidente”, tituló la revista Semana. El diario El País de España y la cadena de noticias CNN, entre otros, sucumbieron también ante los encantos de la entonces candidata y lograron entrevistarla en sus giras internacionales. Entre tanto, crecían las acusaciones según las cuales ella se beneficiaba de los mecanismos del Estado para su propia campaña, con la que visitó líderes de todo el mundo como el de Ecuador, Rafael Correa, el venezolano Hugo Chávez, o el francés, Nicolás Sarkozy. El triunfo de Cristina Kirchner, que ganó con casi el 45% de los votos y con una ventaja de más de 20 puntos frente a su rival inmediata, Elisa Carrió, es la más clara desde los tiempos del ex presidente Carlos Menem, a principios de los años noventa. La victoria en las elecciones del pasado domingo otorga a la nueva presidenta, el control absoluto de la política argentina. Cristina tendrá mayoría en el Congreso y el Senado, el respaldo de la mayoría de las 24 provincias y el apoyo de casi todos los alcaldes de los suburbios bonaerenses con mayor caudal de votos y poder de movilización. Incluso, los Kirchner lograron que su candidato ganara en la provincia de Buenos Aires de la mano de Daniel Scioli, el actual vicepresidente de la República. Y me refiero a los Kirchner, porque los que hablan solamente de Cristina frente al poder se equivocan. Ella y su esposo, seguirán compartiéndolo como lo vienen haciendo en cada uno de sus actos en los últimos 32 años. Como lo hicieron durante 12 años seguidos, cuando Néstor Kirchner fue gobernador de la provincia de Santa Cruz. La victoria de Cristina a lo largo del país fue convincente, a pesar de no obtener un número alto de votaciones entre la clase media de grandes ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Rosario, poblaciones que se preocupan por la inflación creciente y la fragilidad de la economía. Preocupaciones que continúan vigentes al existir todavía dudas sobre la forma como asumirá la presidencia Cristina. La falta de debates durante la campaña y las pocas entrevistas que concedió la senadora-candidata, no dejaron vislumbrar su plan de gobierno. Fue una elección extraña, llena de irregularidades. La gente votó (es obligación hacerlo en este país), pero sin mucha motivación. Tal vez porque sentían que a pesar de su voto, ya existía una segura ganadora. Incluso, los catorce candidatos a presidente se concentraron más en tratar de sacudir la apatía del electorado, pidiendo a la población que acudiera masivamente a las urnas. Pese al arrollador triunfo en las urnas, o tal vez a causa de ello, varios partidos y dirigentes de la oposición no han dudado en denunciar, incluso, fraude electoral. La desorganización de las mesas electorales, la escasez de boletas de algunos partidos en las mesas de votación de algunas provincias y el anuncio tardío de la prórroga en una hora del cierre de la jornada, generaron un ambiente de incertidumbre frente a la transparencia que necesita un proceso democrático. Las cifras dicen que ganó Cristina y se tejen ya versiones de una especie de complot para que el matrimonio Kirchner se quede por lo menos 12 años en el poder. Los partidos de la oposición definieron su candidatura como una estrategia de su marido para perpetuarse en el poder sin someterse al desgaste que implicaría repetir el mandato de forma directa. Sin embargo, la recién elegida presidenta se defendió de las acusaciones y garantizó a los electores autonomía e independencia. Habrá que esperar para conocer el estilo de gobierno de Cristina Kirchner al mando. Aun cuando, recordemos, al llegar su esposo a la presidencia en 2007, se le acusara también de ser el verdadero poder detrás del trono. Comentarios (0)
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