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Cómo sirven los taxistas, ¿no? Desde conocer los lugares emblemáticos de una ciudad hasta para percibir el pulso político y social del país. No tienen problema con opinar de deportes ni tampoco con decidir los sondeos de sintonía de una emisora radial. Y en el terreno electoral, dan carrera como el que más…
Fue por un taxista en su vehículo amarillo que me pude dar cuenta que la elección de Alcalde en Bogotá no se decidió por las irreales propuestas de Samuel Moreno.
“No ve que Peñalosa dijo que iban a poner bolardos en las entradas de los garajes que no estuvieran siendo usados por los dueños de las casas…”, me dijo el trabajador del volante, quien votó por el hoy Alcalde electo. ¿A quién se le ocurre semejante pendejada?
El tema de los taxistas puede ser recurrente en Colombia Digital, pero insisto, ellos saben donde se cuecen las habas. Y el taxista citado aquí me mostró que hubo guerra sucia en esta elección.
La columnista Lucy Nieto de Samper se preguntó en su columna en El Tiempo por qué si Peñalosa transformó Bogotá, no recibió de nuevo el mandato popular para ocupar la silla principal del Palacio Lievano. Con su particular modo, la respuesta me la volvió a dar el taxista.
“Es que siempre la rosca de siempre… Hay que ver que haya cambio”, dijo.
Lo que muestra que el elector común dio su votó por un cambio. ¿Un cambio de TransMilenio por un Metro, cuando ya se dijo claramente que no había recursos para semejante proyecto? ¡Que falta de cultura política!. Ojalá los que votaron por Samuel puedan viajar en el Metro para el 2011.
Bogotá sigue amarilla. No sólo por la cantidad de taxis. Ahora, por la continuidad del Polo Democrático en la administración distrital. Lo de Lucho deja mucho que desear. ¿Qué hará el nieto del dictador? ¿Qué hará el político que se mostró dispuesto a comprar votos? Sigan votando, como decía el doctor Humberto de la Calle…
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