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El ‘caporal’ que puso a Miami a comer mamona PDF Imprimir E-Mail
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Gatocpardo   
29 de agosto de 2007
Desde hace ocho años, Alfonso Obando Bernal se tomó una de las principales calles de la séptima avenida de Miami. Con un fogón y 100 varas de mamona, se convirtió en el primer colombiano en llevar la gastronomía del Llano a la tierra de las hamburguesas y del fútbol americano.
Obando llegó a los Estados Unidos en 1999 con una delegación del departamento del Meta, invitada a una exhibición de coleo en La Florida.

“Nunca pensé en quedarme”, dice este hombre de 46 años oriundo de La Palma (Cundinamarca) que se enamoró de Miami y se quedó a vivir de la cocina y de su restaurante El Fogón Campesino.

“Me sorprendió que en un festival organizado por colombianos solo había bandeja paisa, arepas, chorizos y morcilla, pero por ningún lado carne a la llanera”, recuerda Alfonso, quien asegura que vivió 20 años con su familia en Cumaral (Meta).

El debut de su restaurante lo hizo en el popular Festival de la Calle 8, cuando Miami se transforma y se viste de Carnaval. “Fue un éxito enorme; varios noticieros transmitieron en directo cómo asábamos la carne”, sostiene el ‘caporal’ del Fogón Campesino.

Desde entonces, le empezaron a llover los contratos. Uno de los mejores, el que firmó con el Club Kiwanes de la pequeña Habana, en donde tuvo que asar mamona para 3 mil comensales.

Lo más complicado al principio –cuenta– fue conseguir los ingredientes típicos de la comida criolla. Literalmente tuvo que ingeniárselas para conseguirlos todos. La yuca, la cachama y la mojarra se la llevan de Colombia; mientras la carne le llega de Canadá y Uruguay. “Las varas para asar me las enviaron mis hermanos y mi papá de Cumaral”, afirma.

El Fogón Campesino recibe diariamente entre 300 y 500 personas. En el menú se encuentra la tradicional mamona o carne en vara (como la llaman en Venezuela), el sancocho de gallina (al estilo Cumaral), la mojarra la cachama. “Todos servidos en hoja de plátano”. Cada plato en promedio cuesta 13 dólares (25 mil pesos).

“Aquí en Miami hay 400 llaneros y le decimos a los gringos que si quieren probar una mejor mamona, tienen que ir a Colombia y preguntar por Cumaral”, dice.

En el Fogón Capesino solo trabajan colombianos. “Cuando yo llegué a los Estados Unidos, nadie me quería dar trabajo, porque no era cubano o dominicano. Yo no quiero hacer lo mismo, yo quiero apoyar a los colombianos”, asegura Alfonso.

Tiene 20 meseros, 6 cocineros y su propio grupo de música llanera. Casi todos son del Meta –dice–, solo 4 son bogotanos. A él le tocó empezar igual de ayudante de cocina, de mesero en una discoteca y lavando carros.

El ‘caporal’ no solo le ha dado trabajo a miles de de compatriotas que se estrellan con el coloso del norte cuando intentan vivir su propio sueño americano, también dice que cada fin de semana recibe entre 5 y 6
colombianos en su casa.


“No sé cómo llegan a mí. Yo creo que es porque en el Llano tengo muchos amigos. La gente me llama y me dice: don Alfonso, me puede recibir”, dice al tiempo que asegura que pese a que no nació en la Orinoquia se considera ciento por ciento llanero.

Conoció el Llano cuando tenía 16 años y vivió con su esposa y sus hijos en Cumaral (Meta) 20 años. “Lo que más extraño de Colombia además de la calidez de la gente y de la comida de mi casa es el club de coleo La Coliata, que teníamos con unos amigos”.

Antes de radicarse en E.U., Alfredo Obando se le conocía por ser uno de los mayores promotores del coleo en el país y en el mundo. "Y aún lo soy, lo que pasa es que me ha ganado el gusto por la cocina", puntualiza.
Comentarios (1)Add Comment
Deliciosa!!
escrito por Ignacio Corzo, mayo 17, 2008
Probe esta deliciosa carne en la calle 8 y en su restaurante , es como pa chuparse el dedo.Pero ya noe esta don "Pocho" q es elq le daba la gracia a la carne.

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