|
Carlos Sanabria
|
|
28 de agosto de 2007 |
|
Es tan terrorista el que secuestra o pone un carro bomba en un centro comercial, como el que hace falsas alarmas sobre un cataclismo que ojalá nunca ocurra.
------
El temor no llegó por culpa de una explosión. Una falsa alarma difundida por un loco conmocionó en minutos la capital del país.
El autor: Un antisocial, que haciéndose pasar por funcionario de Ingeominas, llamó a varias instituciones públicas y alertó sobre la inminencia de un sismo de proporciones bíblicas que destruiría la ciudad.
Bogotá dejó su estrés cotidiano por una paranoia insospechada. Desde la gente en las oficinas hasta los comunes transeúntes preguntaban sobre la veracidad del mensaje.
De inmediato los medios de comunicación se volcaron a desmentir la noticia. Los expertos explicaron que es imposible predecir un evento telúrico.
Pero en el recuerdo estaban las imágenes del sismo que golpeó a Perú hace tres semanas. Había motivo por qué preocuparse.
l final, un momento de susto. Pero no se debe olvidar que es tan terrorista el que secuestra o pone un carro bomba en un centro comercial, como el que hace falsas alarmas sobre un cataclismo que ojalá nunca ocurra.
tags: / pais
|