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La intermediación de Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba en el acuerdo humanitario podría tener un costo político para Colombia. “Aspiraríamos a muchas cosas más, en función de la paz. La unión, y yo diría, la reunión de Naciones”, fue la frase con la que Chávez dejó ver ese ángulo. Análisis en Colombia Digital.
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Cuando escuché al presidente Hugo Chávez en su mensaje directo a las Farc, que emitió el lunes en la noche a través de RCN Radio, tuve una sensación agridulce.
Me alegré por los familiares de los secuestrados, porque ahora a instancias de Chávez, las Farc podrían suavizar su postura y permitir el regreso de los plagiados.
Pero también pensé: ¿No será esta una nueva jugada política del Presidente vecino?
La duda queda en el aire. Chávez habló con certeza, pero también tratando de esconder su interés, tras una benevolencia insospechada. Dijo algo que reafirmó esa certeza: “Aspiraríamos a muchas cosas más, en función de la paz. La unión, y yo diría, la reunión de Naciones”.
La almendra del sueño bolivariano en esas 10 palabras, ahora posible gracias al drama del secuestro en Colombia.
¿La voluntad de Chávez es tan buena como parece? Es un lobo disfrazado de oveja. Quizás lo que dice Patricia Poleo, radical opositora al mandatario venezolano, pueda ser cierto y ahora comienza a materializarse.
La deuda puede ser política o económica, pero la habrá.
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